“NUEVA GESTIÓN PÚBLICA: APOGEO Y CRISIS”

NUEVA-GESTIÓN-PÚBLICA-APOGEO-Y-CRISIS

Artículo de: Mg. Milton Ojeda Flores/ Territorio Participativo S.A.C

Análisis y Comentario

En esta pandemia han aparecido nuevas demandas al Estado. Particularmente en éstas últimas semanas, a la búsqueda de respuestas para enfrentar tanto la crisis sanitaria y sus consecuencias presentes como el desempleo, hambre, informalidad, etc., le van apareciendo complejas situaciones futuras, fundamentalmente asociadas a las proyecciones del crecimiento económico, reactivación de la economía e ingresos económicos paras las poblaciones más vulnerables. Es necesario señalar que muchos de los problemas que, en estos días, nos aquejan, son ampliamente reconocidos como estructurales (históricos) en América Latina.

En este marco, los estados de América Latina, después de décadas de neoliberalismo, que minimizó el rol del Estado, se han visto confrontados a muchas dificultades, pero sobretodo, a su capacidad de dar respuestas adecuadas, a las problemáticas a las cuales nos desafía la presente crisis. Y estas enormes dificultades, han sido muy patentes en términos de las capacidades para gestionar las redes de salud, en términos de déficit de infraestructura sanitaria que han permitido visibilizar profundas dolencias del sistema público de salud, en términos de la producción y distribución de insumos y servicios médicos.

Por otro lado, la crisis sanitaria, encuentra a los Estados latinoamericanos, con fuertes cargas de cuestionamiento a su legitimidad. No solo a nivel de los gobiernos nacionales, si no al interior de los países, los gobiernos subnacionales, cargan con fuertes problemas de corrupción e ineficacia.

En tal sentido, la pregunta es si este es el momento de un nuevo giro respecto a cómo se gestiona lo público.  

La denominada Nueva Gestión Pública (NGP), la cual ha orientado las más recientes transformaciones y modernizaciones de los Estados latinoamericanos, habría entrado en un profundo agotamiento, casi cercano al fracaso. En todo caso, es hora de reflexionar sobre su validez, porque son justamente las crisis donde los modelos de gestión pública se ponen realmente a prueba.

En tal sentido, debemos partir de aquella premisa que sostiene que Gobernar es prever; esta idea fundamenta finalmente la construcción del Estado desde hace siglos. Por lo tanto, el Estado debe desarrollar su capacidad de prever todo aquello que puede ocurrir, en los distintos ámbitos de la sociedad en la que se encuentra. En tal sentido la NGP, por su estructura y su lógica de desarrollo, es justamente la que ha demostrado serios problemas para prever. Pero, asimismo, es un momento trascendente, en tanto permitirá observar a aquellos Estados que son capaces de sobresalir y recuperar su capacidad de actuar, tan venida a menos como incoherente y sometida al mercado.

Para ejemplificar, tomaremos el caso de la salud pública. Luego de la 2da. Guerra Mundial, tanto la medicina como los servicios de salud, presentan importantes desarrollos y, en el centro de ello, el Estado jugó un papel muy importante. Es decir, el Estado se consolida como la institución que va a orientar el desarrollo de la sociedad y un garante de las condiciones de vida de los ciudadanos.

Sin embargo¸ la salud pública, al plantearse sobre el principio de costos, fue diseñada para que grupos de clase más económicamente altos, ante el temor a enfermedades, vieran correcto socializar los costos de pagar un sistema que encargue al Estado, la construcción de sistemas de tratamiento de basura, acueductos, saneamiento básico, sistemas de salud, etc. que garanticen una minimización de riesgos de contagio por plagas o enfermedades.

La construcción del Estado moderno, y la salud pública en particular, se realizó sobre los profesionales. La ciencia, como el elemento que podría garantizar el desarrollo de la sociedad y generar bienestar, le delega al Estado un rol casi providencial. Los profesionales empezaron a crear estrategias y modelos administrativos, que derivó en una hipertrofia, frecuentes situaciones de ineficiencia que terminaron por justificar un toyotismo para el acceso a los servicios públicos, que se instala bajo una lógica de la demanda.

Justamente ahí reside la crisis y, podríamos decir, del fracaso de la NGP. Es decir, continuando con la salud, cuando no hay demanda no hay protección para, casos específicos, por lo tanto, cuando llega un elemento “fuera de la producción estándar”, genera un colapso de esos modelos y sistemas de salud, basados en la demanda. El Estado en aquellas condiciones, pierde su capacidad de prever,

La capacidad de previsión ha sido históricamente disminuida, y lo peor, de manera consciente y sistemática. Ejemplo de ello, es que el modelo a demanda, marcó el desplazamiento de los profesionales de la salud (podríamos decir de la educación, la economía, la vivienda, etc) en la gestión de dichos servicios por administradores. La administración define los problemas y objetivos de la salud, más no así los profesionales de la salud. Un administrador, al tener como incentivo la reducción de los costos, se guía bajo el principio por el cual, la precarización incrementa la eficiencia. Ese principio disciplinante, hace que los a los administradores de la salud se pregunten, ¿Mientras no hay pandemia, para qué comprar mascarillas?

El hecho de que el Perú, haya sido uno de los primeros países en la región que tomó medidas de contención, no necesariamente ha sido por prevención, si no porque no tenía otra opción, por la magnitud de las consecuencias de la pandemia. En tal sentido, la NGP, por los elementos estructurales mencionados, no es capaz de actuar de manera preventiva. Este modelo, termina naturalizando una salud privada, que se instala solo donde registra mayores posibilidades de demanda, antes que en lugares donde más se requiere socialmente; esto termina desnudando las desigualdades (económicas, sociales, territoriales, etc.).

Una mínima evaluación a medidas como el aislamiento o cuarentena, como medida de contención de la pandemia, ha sido ineficaz, no tanto para impedir la propagación del COVID 19, sino para frenar la progresión, que terminó siendo lo más importante. Una gestión publica empresarial, es tan peligrosa, como una gestión pública que homogeniza los criterios específicos de salud. Es importante, animar una discusión sobre la gestión pública en términos de gobernanza.

La crisis de la NGP, basada en modelos contractuales, debe dejar paso a modelos neo institucionales, donde la gobernanza activa desplaza al paradigma gerencial. La eficiencia, la eficacia y la economía dejo fuera a la ciudadanía. Este re pensar la gestión pública, por ejemplo, esta llevando a muchos países a articular sus sistemas de salud (algunos quieren ver nacionalización en ello), que antes hubieran sido impensables.

Por último, están los territorios, los actores locales, quienes han empezado a tener roles protagónicos. La activación de rondas campesinas en varios territorios, para contener la pandemia y la lenta articulación de redes de solidaridad (ollas comunes), frente al hambre que padecen las poblaciones vulnerables, son estrategias que la sociedad y el Estado puede apoyarse para recuperar su rol preventivo.

Las necesidades de servicios públicos, de los territorios, son distintas a los grandes centros poblados. Los climas, costumbres y geografías requieren un Estado y una gestión pública de acorde a nuevos estándares de servicio. Las políticas públicas, deben de retomar los contextos, sobre la base de escenarios futuros. Un Estado con mayor capacidad de adaptación, será mejor que un Estado optimizador.

CEPEG, estará dictando un Diplomado en Gestión publica que inicia este 24 de Junio, mas información aquí: https://www.cepeg.pe/virtual/diplomado-gestion-publica

CEPEG “Formando expertos para un mejor Estado”

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *